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Voluntariado
Historia del Voluntariado en el CTHC
Nuestros primeros voluntarios fueron voluntarios hospitalarios.
Nacieron por la iniciativa de los médicos y enfermeras de la Unidad de Trasplante Hepático de Bellvitge, en el año 1986, que nos invitaban a visitar a los enfermos en lista de espera o ya trasplantados para que
nos conocieran y habláramos con ellos. Se daban cuenta que, después de habernos conocido, el ánimo de los pacientes se reavivaba. Ya no veían su realidad tan oscura y empezaban a forjar nuevas ilusiones hacia el futuro, lo que ayudaba mucho a su recuperación después del trasplante.
Esta iniciativa, que empezó siendo esporádica, se convirtió, con el paso del tiempo, en asidua y, así, el año 1994, cuando se constituyó legalmente la Asociación, nuestros voluntarios hospitalarios ya tenían bastante experiencia por haber ido una vez por semana al hospital a visitar todos aquellos compañeros que estaban trasplantados o en lista de espera.
A medida que surgían las ideas que darían forma al CTHC, eran los propios trasplantados los que se ofrecían para realizar las diferentes tareas que aquel hito comportaba.
Todos los que estamos implicados, trabajamos voluntariamente ofreciendo nuestros servicios para realizar lo que cada uno de nosotros mejor sabe hacer, y es de esta manera que, aún hoy, seguimos trabajando dentro del CTHC.
Organización y Recursos Humanos del CTHC
En el servicio de voluntariado la persona responsable en estos momentos es Mª Lluïsa Tobalina.
El CTHC tiene sus voluntarios repartidos en los diferentes servicios que son necesarios para llevar adelante sus tareas: administrativas, contables, informativas, lúdicas, etc.
Al frente de cada servicio hay un responsable que se encarga de buscar las personas y los medios necesarios para hacer lo mejor posible su trabajo.
Una de las metas del CTHC en el voluntariado hospitalario era hacer llegar su servicio a todas las Unidades de Trasplante Hepático de cada uno de los hospitales de Cataluña.
Esto se está llevando a cabo gracias a la ayuda de diez voluntarios que, preparados con diferentes cursos de formación de la Federación Catalana del Voluntariado, han alcanzado conocimientos suficientes para saber en todo momento cómo actuar dentro del ámbito hospitalario, continuando sin embargo, participando en cursos de reciclaje para ir adquiriendo cada vez más conocimientos.
¿Por qué el voluntariado hospitalario desde el CTHC
Ya hace tiempo que se ha demostrado que para una persona que está viviendo o ha vivido una experiencia traumática de cualquier tipo, aparte de la ayuda profesional que pueda recibir, es muy importante el apoyo emocional que recibe de otras personas que han pasado por la misma experiencia que ella.
El profesional sabe muy bien cómo actuar para ayudar, ya sea a nivel médico, psicológico, pedagógico, etc.-, pero a nivel emocional, por mucho que él quiera acercarse a la persona, ésta, en el fondo, siempre podrá pensar que es fácil aconsejar desde fuera y que realmente quien está sufriendo el problema es ella.
Pero, cuando encuentra alguien que ha vivido lo mismo, la comunicación es directa y a veces no hacen falta casi las palabras.
Entre ellos, hablan de los sentimientos que se han generado a raíz de la experiencia vivida.
Y es aquí donde nace lo que hoy en día llamamos ayuda mutua.
Sí, porque la ayuda que da el voluntario cuando visita un paciente en el hospital, en nuestro caso, es, muy bien dicho, una ayuda mutua, porque también el voluntario trasplantado sale beneficiado del intercambio de experiencias que entre ambos se genera.
El voluntario hospitalario trasplantado dentro del CTHC ha trabajado siempre bajo la supervisión del Equipo de Enfermería o del Equipo Médico, y las visitas semanales en las habitaciones de las plantas donde están ingresados los pacientes trasplantados quedan supeditadas al criterio que estos equipos crean oportuno, ya que son estos equipos los que más cerca están del paciente. Por ello, pueden detectar antes que nadie sus necesidades, y pueden controlar también desde el principio los cambios en el estado anímico del paciente a raíz de los encuentros con los voluntarios trasplantados, ayudándoles así, entre todos, a mejorar tanto la vertiente física como la vertiente emocional antes de incorporarse a la vida cotidiana.
Qué se obtiene al ser Voluntario?
Cuando una persona hace voluntariamente cualquier tarea, no es una recompensa económica lo que espera.
Tampoco debería ser una recompensa para ampliar su "ego", ni para darse a conocer ante los demás, o para que vean "qué buena persona que yo soy "..., y sobre todo, no debería ser para llenar el aburrimiento que tenemos en nuestro tiempo libre.
SER VOLUNTARIO es una cosa mucho más seria.
ES DARNOS LOS OTROS para llegar allí a donde ellos no pueden....; para recoger las palabras tantas veces dichas y nunca escuchadas....; para descargar el peso de unos sentimientos que pueden llegar a hundirlos ..., es darnos a los demás, sí, pero para llenar su tiempo con la necesidad de que cada momento exija.
A cambio, recibiremos una sonrisa..., un apretón fuerte de manos ..., unas lágrimas de alegría, o quizás de tristeza. Podemos recibir también un abrazo que nos hará recordar cuando éramos nosotros los que teníamos
el miedo, el desasosiego y la incertidumbre que ellos sienten y que intentaremos entonces, fundirse con nuestra esperanza, aprendida con el paso del tiempo.